viernes, 8 de julio de 2011

SIN NIÑOS

Ayer dejé a mis hijos en colónias para que pasaran unos días divirtiéndose, eso espero y estudiando inglés, eso espero.
Los dos días anteriores no paré de hacer cosas: lavadoras, revisar la lista, volverla a revisar, comprar lo que faltara, marcar toooooda la ropa de los dos, (y los calcetines van de dos en dos!!), sigo,  no olvidar las tarjetas sanitarias, los medicamentos, etc. etc...
 
Cuando llegamos, después de comer por el camino, nos toco hacer cola para que les adjudicaran habitación,  a demás de hablar con los coordinadores.
Yo mientras tanto, como no entendía nada de lo que decían, tenia que esperan a que mis hijos me lo tradujeran, observaba de reojo a los otros "niños" que compartirían con los míos esos catorce días.
(Para ser sincera me fije más en los que pasaban de los quince..., es que mi nena ya no es tan nena y está muy... mona).

Después de muchos abrazos y besos se fueron por el pasillo arrastrando cada uno su enorme maleta.
A mí me dio penita, aunque no deje de mostrar una enorme y alegre sonrisa.

Salí para dar una vuelta, ver las instalaciones... y allí estaban, jugando, cada uno con su grupo.
A pesar de que el resto de padres desfilaron rápidamente carretera a bajo casi sin mirar atrás, (debían de tener "algo" muy importante que hacer, así como: cenar en un restaurante, ir al cine para poder ver, por fin, una peli de adultos, ooo... sin interrupciones...), yo, en cambio,  me quede agazapada detrás de un árbol, cámara de fotos en mano, inmortalizando los primeros momentos de timidez de mis dos hijos, hasta que el pequeño se dio cuenta de que yo estaba por ahí, disparando sin parar.
Me miró y disimuladamente, para que el resto no se diera cuenta, empezó a mover su mano.
Ah !, quiere que me vaya, pensé.
Después de unas cuantas fotos, tengo una cámara nueva y fantástica, decidí que, o me alquilaba una habitación en algún hostal cercano o me iba. Evidentemente me fui!!

Lo primero que hice fue poner Rac1 para sentirme acompañada.
Es que no estoy acostumbrada al silencio en los largos trayectos en coche. Siempre hablan, cantan o discuteeeennn justo detrás de mi cogote.

Pero, ajaaaa,  no estuve sola.
Que pesadez y que peligro, rondando todo el rato por ahí, molestando sin parar.
Si abría las ventanas malo, no oía la radio, se me ponían los pelillos por delante haciendome cosquillas y a demás no veía bien, y si las cerraba peor, porque de nuevo la tenía encima, rondándome la nariz o el ojo o la boca, ajjj, que asco.
Incluso llegue a poner el aire acondicionado a tope con la esperanza de que se incrustara en algún rincón.
Pero nada, solo conseguí helarme de frío.
Viajó conmigo hasta el peaje de Montserrat,  (hizo unos cuantos quilometros sin apenas esforzarse, jamas habia viajado tan rápido la muy pesada) y por fin, al bajar la ventanilla para pagar pude ver como salía volando.

Y ahora ya en casa y sin mis hijos,  no sé qué hacer con todo el tiempo libre que tengo !!


Y si me busco una mosca ???     

No hay comentarios: