Hoy tengo la penúltima reunión de amigas alrededor de una mesa para celebrar la Navidad y me siento afortunada de que mis hijos me digan estos días, “mamá, otra vez sales???”, porque significa que cerca de mí tengo personas a las que quiero y aprecio.
Ayer noche estuve en Barcelona con cuatro amigas en Casa Bosco, un restaurante en el que cenamos bien, sin grandes lujos pero faltaron dos, J y H que están viviendo en estos momentos en el extranjero, las recordamos en nuestro brindis.
Sólo nos vemos de vez en cuando y somos muy diferentes, nada que ver unas con otras, pero es agradable charlar con ellas, poder explicar como nos sentimos realmente, sin tapujos, hablar de nuestros hijos, del trabajo o de la falta de este, de los maridos quien lo tiene, de viajes o de lo que se tercie.
Pero aquí no acaba la cosa, pasado mañana empiezan las verdaderas comilonas:
Noche del 24 en casa de mi hermana, mi cuñado y mis adorados sobrinos, con mil platillos exquisitos y diferentes, el 25, fum, fum, fum, en casa de mis padres, comida tradicional familiar, aperitivos varios, sopa de Navidad, pavo relleno, turrones, barquillos, etc, etc. y el 26 en mi casa, que como soy la última de esta etapa, siempre tengo que pensar en algo que sea buenísimo pero ligero.
El día 1 de Enero otra comida, como no, en un restaurante mejicano de Barcelona con mi queridísima amiga N y mis hijos, también una tradición y también, como no, nos ponemos las botas, pero todavía queda la noche del 5, este será el segundo año que lo hacemos, nos invitaron unos amigos de mi hermana y el plan fue tan estupendo que repetimos: cabalgata, paseo por el Borne, con cena de raclette y fondue en La Carrassa, fantástico!!
Total que acabo las fiestas más feliz que una perdiz, pero con unos cuantos quilitos más, que me cuesta sudor y lágrimas sacar de encima, ¿será por la edad?
Y así sin darme cuenta van pasando los años y voy viendo como se cumplen proyectos, se consiguen grandes ilusiones o se pasa por momentos con alguna que otra frustración, que poco a poco y no sin esfuerzo se va superando gracias, tal vez, a tener a mi lado alguien con quien hablar, gracias a conocer la amistad.
¡¡¡¡ Por cierto, acabo de recordar que no he reservado nada para la noche de Fin de Año, ni para la comida del día de Reyes !!!!

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