sábado, 30 de julio de 2011

¡¡ PREPARAROS !!

Escribí esto sobre papel siguiendo de nuevo otro impulso, aunque prefiero hacerlo directamente sobre mi viejo ordenador. De otra forma, se me amontonan las ideas en la cabeza empujando una tras otra hacia mi mano que no va tan rápida como yo quisiera.

Hoy, vestida con unos bermudas tejanos, me he mirado en el gran espejo del ascensor.  La luz, situada en el techo, proyectaba sombras sobre mis piernas. ¡Con la de minifaldas que he llevado yo! ¡Con lo orgullosa que estaba yo de ellas!

Ya tengo cincuenta y aunque no estoy del todo mal, me he "casado y divorciado" varias veces con y de……  Pierre,  Pierre Dukan claro está.
Cuesta no sucumbir a unos de los grandes placeres de la vida  y al mismo tiempo intentar estar lo más "vistosa" posible.
Y es que comer para mi no es sólo eso, comer es compartir buenos momentos acompañandolo de un buen vino y una mejor conversación, o simplemente, sola, con el mando a distancia en la mano, silencio absoluta en casa  y  mi serie favoriata en la tele, saborear ese dulce, cremoso y apetecible chocolate.

Años atrás era feliz con mi yo físico, el intelectual iba forjándose,  o tal vez mi vida estaba tan llena de alguien tan importante  que no me preocupara de quién era  yo, porque en realidad éramos dos.
De repente un día cualquiera como hoy me  veo en un espejo  y no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué es lo que ha ocurrido?  ¿Tanto tiempo ha pasado?  ¡Que rápido ha ido todo! ¡Pero si no me he dado cuenta!

Y me ha hecho reflexionar
¿Qué es lo que me queda, porque esto inevitablemente va a más y los años no perdonan?
Pues lo que queda es el amor y el respeto hacia una misma, el orgullo de lo que somos.
Mirar lo recorrido  ha de ser tan grande que ahogue y deje en un rincón esa sensación, algo amarga,  que nos devuelve el espejo.

Por eso, mujeres jóvenes, prepararos para el futuro.
No se puede dar un saltito hacia atrás, no vale aquello de “ojala…, si hubiera…, tendría que…”, el pasado está ahí, en el pasado. Sólo tenemos el hoy y tal vez el mañana.
Y aunque nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo, es mejor proyectarse con tiempo, con ganas, con empuje...

De todas formas, a mis cincuenta, yo sigo insistiendo!!!!
Tal vez,  y espero que sea pronto, ese placer que también me produce ilustrar de algún fruto, porque todo lo demás, insisto,  se evapora y desaparece.

1 comentario:

esther dijo...

Divina Ana,
De impulso a impulso.
Gracias por compartir tus inquietudes, como tú bien dices, a los cincuenta se nos plantean un montón de dudas.
El deterioro físico, es la evidencia de lo vivido.
Como aquella chaqueta de cuero, que la elegíamos entre otras , porque su desgaste era tierno y confortable.
Querida Ana, doy fé de que muchos preferiran tu dulce y confortable ternura. Al final, que mejor que ser la chaqueta preferida....
Besos desde Castell
Chaquetita de Motard.